¡VOLVER A EMPEZAR!

Hoy os quiero hacer partícipes de mis últimas peripecias en cuanto al sexo se refiere.

Como ya he contado en twitter y facebook, tuve que pasar por el quirófano el 29 de febrero pasado. Debido a haber tenido tres embarazos con sus tres partos vaginales (por los que tengo a mis tres maravillosxs hijxs), las subidas y bajadas de peso salvajes por la bulimia y que me extirparon el riñón izquierdo en 2008, se me habían “caído” el útero y la vejiga, de modo que, cuando tosía, estornudaba o corría un poco, me hacía algo de pis encima. Y no era un problema de Suelo Pélvico, como podrías pensar: tengo los músculos de esa zona bien tonificados y en perfecta forma 🙂

Me hicieron la cirugía con anestesia epidural y pasé más o menos 24 horas ingresada en el hospital. Lo cierto es que pensé que el postoperatorio sería más doloroso, pero no fue así. Me tiraban los puntos que me habían dado en el periné al hacerme la perineoplastia de reconstrucción pero, por lo demás, todo fenomenal.

Ha pasado aproximadamente un mes y medio de la operación hasta que he tenido cita con la ginecóloga. Me dijo que todo estaba cicatrizado correctamente y me/nos quitó la prohibición de mantener relaciones sexuales. ¡Menos mal! ¡Menudo martirio!

Se hace muy difícil estar y dormir con la persona que amas y deseas pegadito, al lado, y tener que cortarte, por mucho que te pueda apetecer. Aún así hicimos algo de “trampa” dos o tres veces, ya desesperados: nos tocamos y jugamos con mi clítoris, pero con muuuuucho cuidado y mimo.

Una vez nos dio “permiso” la doctora para retomar las actividades sexuales nos pusimos a ello en cuanto tuvimos la intimidad suficiente en casa.

El resultado es que estamos en un camino de re-descubrimiento tanto de mi cuerpo como de nuestra forma de tener sexo porque, durante esa nueva “primera vez” apenas sentí nada. Bueno, rectifico: las sensaciones que tuve eran muy distintas de las que estaba acostumbrada y casi todo me resultaba extraño. Una “nueva Yo” que conocer y con la que aprender.

Poco a poco, vamos viendo qué cosas me gustan más y por qué área de mi vagina o vulva, sumadas a las conexiones con el resto de mi anatomía, que no ha cambiado de una forma tan radical.

Tengo que reconocer que el primer día, aunque estaba muy emocionada, me frustré. También porque no esperaba esas reacciones de mi cuerpo.

Me ocurrió, en cierta, forma como cuando tuve que tomar una medicación que se cargaba la libido y perdí el deseo sexual, así como las sensibilidad de la piel: no era capaz de sentir deseo, aunque me acariciara/n de la manera que más me gustaba. ¡Qué experiencia tan desagradable! ¡Menos mal que fue temporal!

Sé que hay muchas personas que pasan por episodios parecidos de falta o disminución del deseo, o cambios corporales importantes, por distintos motivos, y por eso escribo este post en mi blog; yo tengo la suerte de ser Sex Coach y de tener las herramientas adecuadas para analizar lo que me pasa, y conseguir superar estas u otras situaciones, para sentirme plena y satisfecha.

Estoy muy contenta: tengo que conocerme de nuevo a nivel sexual y es un reto que voy/vamos a disfrutar al máximo.

Escrito por SUE MAGENTA

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